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Incendio a bordo
El incendio es el siniestro que menos minutos concede. En un barco de plástico, con gasóleo, gas y electricidad en poco espacio, los primeros treinta segundos deciden el barco entero.

Dónde empieza
Casi siempre en tres sitios: en la cocina, en el gas o los fogones; en la sala de máquinas, en el combustible y las piezas calientes; y en la instalación eléctrica, en conexiones mal hechas o envejecidas. La toma de puerto y los cargadores entran expresamente en esa lista.
Qué apaga
Un extintor de polvo en cubierta o junto a la bajada, alcanzable sin atravesar el fuego. Para la sala de máquinas, una boca de descarga para no tener que abrirla: el aire es justo lo que entonces recibiría el fuego. Además, una manta ignífuga en la cocina.
El orden en la emergencia
Despertar a todos y sacarlos a cubierta con el chaleco puesto. Cerrar el gas y la corriente de puerto, desconectar la batería. Solo entonces atacar el fuego, y si se puede apuntando bajo a la llama, no al humo. La llamada de socorro va en paralelo, no después.
Antes
Botella de gas en una caja con desagüe al exterior, mangueras fechadas y renovadas cada pocos años, extintores revisados y no enterrados detrás del pañol. Y una vez al año repasar con todos a bordo quién cierra qué.
Qué tiene esto que ver con el seguro
El incendio está cubierto por el seguro de casco, y aun así merece la pena el esfuerzo: tras un fuego el barco suele ser pérdida total, y lo que se repone es el valor, no el barco con su historia. Compruebe además si su valor convenido sigue ajustado al coste de reposición actual, porque es justo entonces cuando se aplica.