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Rizar antes de que haga falta
Rizar no es una rendición, es trimado. Un barco rizado con viento fuerte va más rápido, más tranquilo y más seguro que uno con toda la vela, porque escora menos y el timón vuelve a agarrar.

El momento
La vieja regla se cumple: la primera vez que piensa en rizar, ya es hora. La segunda señal es la carga en el timón. Si hay que aguantar continuamente, sobra trapo arriba.
Cuánto
Mejor un rizo de más y soltarlo después que uno de menos. Con viento en aumento, el rizo siguiente se toma antes del frente, no dentro de él.
La secuencia
Orzar o capear, amollar escota y contra, arriar la driza de forma controlada, enganchar o cazar el puño de amura y solo entonces tesar de nuevo la driza. Respetar el orden, o el paño queda torcido y roza.
Soltar el rizo
Antes de soltarlo, espere una racha y valore la tendencia. Rizar y desrizar con cada calma y cada racha agota a la tripulación más rápido de lo que el viento agota al barco.
Qué tiene esto que ver con el seguro
Una vela que revienta con demasiado viento y un aparejo sobrecargado al hacerlo son dos facturas distintas. En un barco con años, el aparejo es la partida más cara después del casco, y algunas compañías excluyen los daños al palo, la botavara y la jarcia junto con sus daños consecuentes. Esa línea vale más que una comparación de primas.