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La bitácora, y por qué cuenta
La bitácora es el trabajo más aburrido de a bordo y el único cuyo valor aparece después. Es una cadena de observaciones escritas antes del suceso, y eso es justo lo que la hace sólida.

Qué va dentro
Hora, posición, rumbo, velocidad, viento en dirección y fuerza, presión, horas de motor y cualquier hecho singular: cambios de vela, rizos, encuentros, averías a bordo, fondeos con sus demoras.
Con qué frecuencia
Cada hora en navegación costera, cada cuatro horas al relevo de guardia en altura, y siempre además cuando algo cambia. Un apunte que solo se hace con mar llana falta justo cuando hace falta.
Papel o digital
Ambos valen mientras la serie no tenga huecos y la hora esté fijada. El papel no depende de la corriente, lo digital es legible y se puede copiar. Quien la lleve digital debería guardar de vez en cuando una copia fuera del barco.
Después de un siniestro
Seguir escribiendo, no rellenar hacia atrás. Lo que se añade después del suceso es un informe, no una bitácora. El valor del registro está en que no se creó a posteriori.
Qué tiene esto que ver con el seguro
En nuestro caso la bitácora es más que buena costumbre: la cobertura de altura exige el cuaderno digital NAMMERT en cuanto el barco se aleja más de 300 millas náuticas de la posición declarada, y si el siniestro ocurre fuera de esa posición la indemnización puede reducirse. Llevarla cumple una obligación contractual y produce a la vez el documento que cuenta.