Inicio / Arte marinero / El lenguaje de a bordo
A bordo no hay cuerdas
Desde fuera, el lenguaje de a bordo parece un ritual. Es lo contrario: es una abreviatura. En una maniobra, con viento y ruido de motor, una palabra tiene que bastar, y tiene que significar lo mismo para todos.

Babor y estribor
Izquierda y derecha dependen de hacia dónde mire cada uno. Babor y estribor pertenecen al barco y no cambian cuando el timonel se da la vuelta. Rojo es babor, verde es estribor, tanto en cubierta como en las luces de navegación.
Barlovento y sotavento
Barlovento es el lado por el que entra el viento, sotavento el contrario. Casi toda regla de seguridad en cubierta cabe en esas dos palabras: se trabaja y se desembarca por sotavento, se asegura uno hacia barlovento.
Proa, popa, avante y atrás
No delante y detrás, sino a proa y a popa, porque además funcionan como direcciones: «por la popa» es una demora, «detrás» no lo es.
Cabo, escota, driza, chicote
A bordo no hay cuerdas. Es un cabo mientras amarra o remolca. Es escota cuando cazona una vela y driza cuando la iza. El chicote es el extremo de un cabo, no el cabo entero.
Por qué importa la diferencia
«Se ha roto el cabo» y «se ha roto la driza» describen dos hechos muy distintos: en uno el barco está en el pantalán, en el otro cae una vela en alta mar. Distinguirlo ahorra la repregunta.
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El parte de siniestro lo lee alguien que no estaba allí. Cuanto más precisas las palabras, menos preguntas y más rápida la tramitación. Escriba qué cabo se rompió, por qué punto, con qué viento y en qué maniobra. No es un formalismo: de esos cuatro datos se deduce si fue un daño o desgaste.