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Seguro tras un refit
Respuesta breve
Tras un refit el barco vale más que antes y el valor venal no lo refleja. Sin actualizar el valor convenido sigue asegurando el barco antiguo.
Un refit no es una reparación, es una inversión. Motor nuevo, aparejo nuevo, instalación eléctrica nueva, cubierta rehecha: en un barco de veinte metros eso suma rápido cifras de seis dígitos, y el mercado lo reconoce. El valor venal calculado no; solo conoce el año de construcción.
Por eso todo refit importante debe constar en la póliza, con facturas. Las facturas del astillero, los albaranes de material y las fotos se convierten en un valor convenido que fija el estado tras la obra. Quien lo omite sigue pagando prima sobre el valor antiguo y recibe el valor antiguo en pérdida total. Lo contrario cuesta igual: un valor inflado sin pruebas se revisa en el siniestro y se reduce.
Durante la obra surge una cuestión propia: ¿quién responde mientras el barco está en el astillero? En tierra y en las instalaciones responde normalmente la cobertura del astillero, pero no de todo ni con cualquier límite. Aclare antes de empezar qué hace su póliza en esa fase, sobre todo con el casco abierto o el aparejo desmontado.
Preguntas y respuestas
Lo que preguntan los propietarios
¿Qué documentación necesito?
Facturas del astillero, albaranes de material y fotos del estado. Con eso se construye el valor convenido, con un peritaje añadido en sumas mayores.
¿Está mi barco cubierto durante el refit?
En parte por el astillero, en parte por su póliza. Avísenos antes y comprobamos la laguna en vez de encontrarla en el siniestro.
¿Puedo subir sin más el valor convenido?
Solo con pruebas. Un aumento sin respaldo cuesta prima y se revisa igualmente en el siniestro.
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