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Culpa grave: cuando el error propio decide el siniestro

Respuesta breve

Un bajo marcado en la carta, una válvula de fondo abierta, amarras flojas con temporal anunciado. La mayoría de los siniestros nacen de un descuido, y el contrato decide qué pasa entonces.

Calcular la prima Al seguro de embarcaciones

En náutica la culpa grave no es un caso raro sino el caso normal. Casi ningún siniestro ocurre sin que alguien haya pasado por alto algo: una sonda que avisaba, un bajo marcado en la carta, una válvula que quedó abierta al salir, unas amarras dobladas a medias con el temporal ya anunciado. Por eso conviene saber qué dice su contrato sobre el error propio antes de que el error llegue, y no después, cuando la conversación ya es sobre porcentajes.

Las condiciones pueden resolverlo de tres maneras. Renunciando a alegar culpa grave, total o hasta cierto límite. Reduciendo la indemnización según la gravedad del descuido. O excluyendo el supuesto por completo. El dolo, es decir el daño causado a propósito, queda fuera siempre y en cualquier póliza, eso no lo cambia ningún clausulado. Lo que cambia es todo lo que hay entre el despiste y la intención, que es donde cae la vida real a bordo.

Merece la pena mirar además dos detalles que suelen decidir el expediente. Las obligaciones concretas que impone el contrato, por ejemplo cerrar válvulas al abandonar el barco, mantener bombas operativas o retirar la embarcación ante un aviso de temporal, porque incumplirlas se juzga con más dureza que un error de navegación. Y quién debe probar qué: acreditar un descuido grave no es lo mismo que sospecharlo, y esa diferencia es la que sostiene o tumba una reducción de la indemnización.

Para recordar

Descuido

es el origen de casi todos los siniestros

Dolo

queda fuera de cualquier póliza

Entre los dos está la cláusula que decide cuánto cobra usted.

Carta náutica con un bajo marcado junto al timón de un velero

Preguntas frecuentes

Lo que se pregunta con más frecuencia

¿Qué es culpa grave a bordo?

Un descuido que va más allá de lo normal: ignorar un bajo marcado, dejar una válvula de fondo abierta o no reforzar amarras con un temporal ya anunciado.

¿Se puede cubrir?

Algunas condiciones renuncian a alegarla, entera o hasta un límite; otras reducen la indemnización y otras la excluyen. Es una de las cláusulas que más separan dos ofertas parecidas.

¿Y el dolo?

El daño causado a propósito queda excluido siempre. Esa frontera no la mueve ninguna póliza.

¿Quién tiene que demostrar el descuido?

Quien quiere reducir la indemnización. Sospechar no basta, y por eso el informe del perito y las pruebas del propietario pesan tanto.

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