Cómo leer el resultado
El laboratorio de siniestros es una maqueta de cálculo, no un expediente. Funciona en tres pasos: primero elige uno de los siete casos reales, después fija con el regulador el coste de la reparación y por último decide con el interruptor si el daño se debió a una negligencia grave. Con cada cambio se recalculan a la vez las tres tarjetas de tarifa. La cifra grande de cada tarjeta es lo que llegaría al armador; la barra de debajo la convierte en una proporción de la factura. Barra llena: la reparación queda pagada salvo la franquicia. Barra corta: ha actuado un tope. Solo tramo rayado y la nota "no paga nada": esa causa no está asegurada en esa tarifa. La frase bajo la barra dice por qué, y es la parte que conviene leer con calma.
Tres magnitudes deciden quién paga. La causa decide si hay cobertura, porque un condicionado responde antes a la pregunta "qué pasó" que a la pregunta "cuánto cuesta". El importe decide cuánto pesan la franquicia y un eventual tope: en una factura pequeña la franquicia se lleva una parte grande, en una pérdida total casi no se nota. La culpa decide qué parte del importe sobrevive cuando entra la negligencia grave; donde esa pregunta no tiene sentido para el caso, el interruptor aparece bloqueado o atenuado, y en el robo el modelo no descuenta franquicia. Constrúyase el siniestro cambiando una sola magnitud cada vez y vea qué tarjeta reacciona: así se ve qué cláusula está trabajando en los importes recalculados.
Lo que el laboratorio no sabe: trabaja con una suma asegurada fija, una franquicia fija y siete patrones típicos. No conoce su barco, su puerto ni su póliza, y tampoco puede anticipar si un perito calificaría un incidente real como negligencia grave. Los errores más habituales al leerlo: tomar el regulador por el valor del barco (es la factura del astillero, no la suma asegurada), suponer que el casco completo incluye la avería interna del motor o la ósmosis, y pensar que en la invernada no ocurre nada. Sea cual sea su póliza, compruebe en su propio condicionado tres puntos: qué causas figuran como aseguradas, cuánto es la franquicia y cuándo no se aplica, y cómo trata el texto la negligencia grave.
Daños en el barco
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