¿Los daños de roedores y aves entran en el seguro?
Respuesta breve
Lo caro no es el mordisco, sino lo que viene detrás: un cortocircuito, un manguito de refrigeración que ya no cierra, un motor. La diferencia está en si el condicionado nombra el daño consecuencial.
Una embarcación en seco es un alojamiento excelente si uno es una rata. Hay espuma tibia para anidar, aislamiento que se corta con facilidad, cables forrados en plástico blando y manguitos de refrigeración y de combustible justo a la altura del mordisco. En el varadero y en la marina seca eso ocurre durante la invernada, cuando nadie abre el barco en tres meses; en el amarre, los roedores suben por las amarras y por la pasarela, y las aves añaden lo suyo en cubierta, en la capota y en los conductos de ventilación. El mordisco en sí casi nunca cuesta dinero. Cuesta lo que viene después: un cortocircuito en el cuadro, una fuga de refrigeración en el primer arranque de la temporada, un motor que se calienta dos millas más allá de la bocana.
Por eso la línea que hay que buscar en el condicionado no es la que habla de animales, sino la que habla de consecuencias. Hay textos que reponen únicamente la pieza mordida, es decir el cable, el manguito o el trozo de aislamiento, y ahí termina la cosa. Hay otros que nombran expresamente el daño consecuencial derivado de ese mordisco. Entre las dos redacciones está la distancia que va de una factura de taller de media hora a una reparación de motor completa. En propulsión eléctrica o híbrida conviene mirar además si la instalación de carga y el sistema de baterías aparecen como partida propia, porque no todos los textos los recogen y son precisamente el cableado más grueso y más caro del barco.
La prevención es poco vistosa y funciona. Limpiar sentina y sala de máquinas antes de invernar, no dejar a bordo alimentos, cojines ni ropa de cama, cerrar con malla las tomas de aire y los imbornales accesibles, poner discos antirratas en las amarras y desconectar el cable de tierra cuando el barco queda solo. Y si el daño ya está hecho, el orden importa: fotografíe los puntos mordidos antes de tocar nada, guarde la pieza desmontada y pida al taller que describa por escrito lo que ha encontrado. Demostrarle después a un perito que aquello fue un mordisco y no un desgaste de quince temporadas es mucho más difícil que fotografiarlo el mismo día.
Para recordar
El mordisco
no cuesta casi nada
Lo que viene detrás
se lleva el motor
La pregunta no es si el mordisco entra en el texto, sino si entra lo que ocurre a continuación.
Preguntas frecuentes
Lo que se pregunta con más frecuencia
¿Un mordisco se considera siniestro o desgaste?
Un mordisco es un hecho súbito y de origen externo, así que por regla general se trata como un daño de casco y no como desgaste. La discusión suele empezar en el daño consecuencial, y por eso conviene leer esa cláusula antes de la invernada.
¿Y la suciedad de las gaviotas cuenta igual?
Son dos cosas distintas. El ensuciamiento normalmente no es un siniestro sino mantenimiento; un roedor que destroza un cojín o un mazo de cables puede serlo. Mire si el texto habla de daños por animales en general o solo del mordisco.
¿Qué papeles debo guardar para el perito?
Fotografías de los puntos mordidos tomadas antes de reparar, la pieza desmontada guardada en una bolsa y una descripción escrita del taller. Con eso la conversación va sobre una causa concreta y no sobre la edad del barco.
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