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La peste del gasóil: depósito, filtros y motor

Respuesta breve

No es una enfermedad del combustible, es vida dentro de él. Los lodos aparecen en la frontera entre el agua condensada y el gasóil, y a partir de ahí hay dos facturas muy distintas: la del depósito y la del motor.

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La llamada peste del gasóil no es una enfermedad del combustible sino vida dentro de él. En la frontera entre el agua condensada del fondo del depósito y el gasóil se instalan bacterias, levaduras y hongos que forman lodos oscuros, ciegan filtros y prefiltros, taponan conductos y acaban corroyendo las paredes del depósito. La mezcla con biodiésel favorece el proceso porque retiene agua, y el clima del Mediterráneo lo acelera: depósitos calientes, noches frescas y un invierno entero a medio llenar en un amarre de Levante o de Baleares son el punto de partida clásico.

Conviene separar dos cosas antes de que llegue el presupuesto del varadero. Limpiar o sanear el depósito es mantenimiento: corrige un estado que se ha formado poco a poco y no un hecho súbito, y los condicionados de casco se construyen justamente sobre lo súbito e imprevisto. Distinto es el daño posterior. Si el filtro se ciega con el motor en carga, la máquina se para, y de esa parada puede nacer una avería en la inyección, en el turbo o en el propio motor. Ahí la pregunta ya no es de mantenimiento, sino de qué garantía de maquinaria figura en la póliza y con qué exclusiones. Y si la parada ocurre en una entrada a puerto y termina en varada, el daño del casco se juzga por su causa y no por el combustible.

La prevención sale más barata que cualquier discusión posterior. Llene el depósito antes del invierno para que no quede cámara de aire donde condense el agua. Purgue y revise el separador de agua con regularidad, y no solo cuando el motor empiece a fallar. En paradas largas, un biocida siguiendo las indicaciones del fabricante. Y una comprobación que no cuesta nada: saque combustible del fondo a un vaso limpio y mírelo a contraluz, porque las vetas turbias o los copos oscuros son la primera señal. Guarde las facturas del saneamiento, ya que acreditan que el estado se trató, y comunique cualquier avería a la aseguradora dentro del plazo que fija la Ley de Contrato de Seguro.

Para recordar

El saneamiento

del depósito es mantenimiento

La avería

del motor es un hecho súbito

Una sola causa y dos facturas distintas. Solo una de las dos se parece a un siniestro.

Un vaso con gasóil oscuro y lodo negro sobre el motor de una embarcación

Preguntas frecuentes

Lo que se pregunta con más frecuencia

¿La limpieza del depósito es un siniestro?

Por regla general no. Sanear un depósito corrige un estado formado a lo largo de meses o años, y eso encaja en el mantenimiento y no en un hecho súbito e imprevisto, que es sobre lo que se construyen los condicionados de casco.

¿Y si el motor se avería por culpa de los lodos?

Entonces la pregunta cambia: ya no se habla de mantenimiento sino de una avería de maquinaria, y lo que decide es qué garantía de maquinaria figura en la póliza y qué exclusiones lleva. Conviene comprobarlo antes de la temporada.

¿Cómo se previene la peste del gasóil?

Depósito lleno antes del invierno, separador de agua purgado y revisado con regularidad, biocida según el fabricante en paradas largas y una muestra del fondo en un vaso limpio para ver si hay turbidez o copos oscuros.

¿Qué papeles conviene guardar?

La factura del saneamiento con su fecha, el informe del taller sobre el estado del depósito y las facturas de los filtros sustituidos. Sirven para demostrar después que el estado se trató y cuándo, que es justo lo que se discute.

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