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Cuando el buque de vigilancia crea el riesgo

Un remolcador que vigilaba una zona de seguridad alrededor de dos petroleros fondeados puso rumbo hacia un velero y lo tocó. La oficina alemana de investigación de accidentes marítimos ya ha publicado sus conclusiones.

Derecho NAMMERT Assekuradeur GmbH

Vista desde la bañera de un velero bien cuidado, con teca mojada, brazola blanca y un candelero de acero inoxidable. Muy cerca, desenfocada, pasa la proa negra de un remolcador con defensas de neumático levantando una ola baja. Al fondo, sobre el horizonte gris, la silueta pálida de un gran petrolero.

El 28 de agosto de 2023, en el fondeadero de petroleros de Nordperd, frente a la isla alemana de Rügen, en el mar Báltico, chocaron un remolcador y un velero de 9,60 metros. Allí estaban fondeados dos buques de gas licuado y regía una distancia mínima de una milla náutica. El velero navegaba a vela hacia esa zona a cinco o seis nudos. El patrón del remolcador, que actuaba como buque de vigilancia del tráfico, lo avistó a unos 500 metros, sin señal AIS, y puso rumbo hacia él a diez nudos.

Lo que ocurrió después no se ha podido reconstruir por completo, porque el velero no llevaba AIS y no había registros de radar. La Bundesstelle für Seeunfalluntersuchung, la oficina federal alemana de investigación de accidentes marítimos, sí estableció que el remolcador se puso en rumbo paralelo a ocho o diez metros y que solo entonces intentó comunicarse a gritos. Hasta ese momento la patrona del velero no había percibido ninguna señal acústica ni luminosa ni llamada alguna por el canal 16 de VHF, que tenía encendido. Ambos cayeron a estribor y se tocaron. El velero sufrió daños leves en el casco y no hubo heridos.

El informe completo, el número 472/23, se publicó el 29 de abril de 2026, y el resumen con las conclusiones el 15 de septiembre de 2026, bajo el título Lessons Learned 26. La frase central va dirigida a los buques de vigilancia: que no conteste una llamada de radio no es motivo para seguir acortando la distancia. Las embarcaciones de recreo no llevan necesariamente VHF ni AIS, de modo que un buque de vigilancia debe poder actuar con seguridad también sin contacto por radio, y su cometido especial no sustituye al reglamento de abordajes.

La oficina recomienda al ministerio de transporte alemán una obligación uniforme de señalización para estos buques en el ámbito de la Seeschifffahrtsstraßen-Ordnung, el reglamento de tráfico de las aguas marítimas alemanas, y una solución acordada a escala internacional dentro del reglamento de abordajes. Propone una luz amarilla de destellos sincronizados y un rótulo legible Guard Vessel en ambos costados. A la dirección de vías navegables le aconseja procedimientos normalizados de contacto temprano y estándares de formación. A la tripulación del velero le recomendó informarse de las restricciones vigentes antes de zarpar.

Qué significa esto para el propietario

Lo útil para un armador está en esa última recomendación. En la costa española ocurre lo mismo: los fondeaderos de espera, las zonas de maniobra portuaria, los campos de boyas y las obras marítimas se restringen mediante avisos locales que cambian de una semana a otra. Afecta sobre todo a veleros y embarcaciones a motor pequeñas sin AIS ni radar que navegan entre tráfico mercante, porque quien no puede ser visto ni llamado tiene que mantener la distancia por sí mismo. Conviene preguntar a la propia aseguradora qué espera de usted después de un contacto en la mar: en qué plazo hay que dar parte y qué debe quedar documentado en el momento.

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