Una casa flotante sin motor: ¿necesita responsabilidad civil?
Respuesta breve
Una casa flotante amarrada parece una casa y no un barco, y muchos propietarios dan por hecho que la responsabilidad civil solo interesa a quien navega. El riesgo, sin embargo, no está en la hélice, sino en el pantalán, en la instalación y en las visitas.
Lo primero que conviene aclarar no es el seguro, sino la calificación: si esa casa flotante se considera embarcación y cómo está registrada. De ello depende qué normativa le alcanza, qué puede pedir la Capitanía Marítima y si el seguro obligatorio de embarcaciones de recreo le afecta o no. La respuesta cambia según se trate de una estructura sin propulsión amarrada de forma permanente en una dársena, de un barco vivienda con motor o de una plataforma fondeada en aguas interiores, donde además manda la administración autonómica o la confederación hidrográfica del río. Pregúntelo antes de dar por supuesto que, al no tener motor, no le incumbe nada.
La responsabilidad no nace del motor, nace del daño. Los casos reales son poco espectaculares y se repiten. Una crecida del Ebro o un temporal de levante hacen ceder amarras o norays, la casa flotante se desplaza y golpea pantalanes y barcos vecinos. Un incendio que empieza en la instalación eléctrica pasa a la embarcación de al lado. Un invitado resbala en la pasarela mojada y se rompe una muñeca. Una tubería o un depósito con fuga manda aguas sucias o gasóil a la dársena, y alguien tiene que pagar la limpieza. En todos estos casos responde quien ha causado el daño, con su patrimonio, tenga o no tenga hélice el artefacto.
Antes de contratar nada, lea el contrato de amarre. Muchos puertos deportivos, clubes náuticos y comunidades de amarristas exigen acreditar un seguro de responsabilidad civil con una suma mínima, y lo piden por escrito cada año. Después revise lo que ya tiene: un seguro de hogar o una responsabilidad civil familiar no suele estar pensado para una vivienda sobre el agua, y las exclusiones de embarcaciones son frecuentes. Pida a su compañía o a su corredor una confirmación por escrito, indicando eslora, lugar de amarre y si vive a bordo de forma habitual. Una respuesta verbal no sirve de nada el día que llega una reclamación.
Para recordar
Sin motor
no significa sin responsabilidad
El amarre
suele exigir el certificado por contrato
El riesgo está en el pantalán y en la instalación, no en la propulsión. Aclárelo por escrito antes de la temporada.
Preguntas frecuentes
Lo que se pregunta con más frecuencia
¿Es obligatorio asegurar una casa flotante sin motor?
Depende de cómo esté calificada y registrada, y de dónde esté amarrada. Consúltelo en la Capitanía Marítima o en la administración del río antes de darlo por descartado, y tenga en cuenta que el contrato de amarre suele exigirlo igualmente.
¿Mi seguro de hogar cubre la casa flotante?
No lo dé por hecho. Las pólizas de hogar y de responsabilidad civil familiar suelen excluir las embarcaciones y están pensadas para una vivienda en tierra. Pida confirmación por escrito indicando eslora, amarre y uso.
¿Qué pasa si la casa flotante se suelta en una crecida?
De los daños a pantalanes y a otros barcos responde, por regla general, quien debía mantener las amarras en condiciones. Por eso conviene revisar cabos, defensas y puntos de amarre antes de la temporada de lluvias.
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