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Barómetro de barco en un mamparo, cielo gris por el portillo

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Leer el tiempo a bordo

No hace falta meteorología. Hacen falta tres observaciones que juntas formen una imagen, y la costumbre de hacerlas antes de que llegue la decisión.

El barómetro

No cuenta el valor, sino el cambio. Una caída de más de un hectopascal por hora durante varias horas anuncia viento en aumento. Por eso conviene leerlo tres veces al día y anotarlo en la bitácora; si no, tendrá un número en vez de una tendencia.

Las nubes

Cirros altos que se espesan hasta formar un velo lechoso son el aviso clásico de un frente cálido: el viento rola, llega la lluvia, cae la visibilidad. Los cúmulos de gran desarrollo por la tarde significan otra cosa: rachas cortas y duras de dirección cambiante.

Estimar la fuerza

A partir de fuerza cuatro los borreguillos son generales; a partir de fuerza seis la espuma forma regueros en la dirección del viento y empiezan a volar rociones. Esa estimación importa más que el dato del tope del palo, porque sigue funcionando si el aparato falla.

El parte

Escuche el parte marítimo de su zona antes de largar, no después. Y contraste el parte con su propia observación: donde ambos no coincidan está la información más interesante del día.

Navegación a bordo Los cinco temas Seguro de altura

Qué tiene esto que ver con el seguro

Tras un daño por temporal se pregunta qué sabía usted y cuándo. Una bitácora con presión, viento y el parte escuchado responde por sí sola y muestra que la decisión se tomó con la información disponible entonces. Es la prueba más barata que hay a bordo.

Amigos cantan con una guitarra en un barco pontón bajo una guirnalda de luces

Hora azul

Luces encendidas, cabos firmes, cero agobios.

La prima en un minuto y una persona al otro lado del teléfono.

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