Robo de la embarcación y del motor fueraborda
Respuesta breve
Lo que desaparece del amarre casi nunca es el barco entero, sino el fueraborda, la auxiliar y la electrónica. Los condicionados tratan esos dos robos de manera distinta.
En los puertos españoles rara vez desaparece la embarcación completa. Lo que se lleva alguien por la noche es el fueraborda de la auxiliar, la propia auxiliar, la sonda, el plotter o el motor que quedó colgado del espejo hasta la semana siguiente. Son piezas de valor alto, fáciles de desmontar y de vender, y ese es exactamente el motivo por el que los condicionados distinguen entre el robo de la embarcación y el robo de partes de ella.
Antes de firmar conviene leer qué medidas de seguridad exige el condicionado, porque de ellas depende la discusión posterior. Lo habitual es que se pida un perno antirrobo o un cierre equivalente en el fueraborda, o bien su guarda en un recinto cerrado, y que existan condiciones propias para las motos de agua. Un candado corriente en el tornillo de apriete no cumple casi nunca: se abre con una cizalla en segundos, y la aseguradora preguntará por ello.
La prueba de la propiedad no se construye el día del robo, sino el día de la compra. El número de identificación del casco, el CIN o HIN, va grabado en el espejo de popa de toda embarcación con marcado CE desde 1998, con un duplicado oculto en el interior; sin él, la Guardia Civil no puede devolverle una embarcación recuperada. Anótelo junto al número del motor, guarde el contrato, las facturas y fotografías desde varios ángulos, y no a bordo, que es donde se los llevan con todo lo demás.
Candado para motor fueraborda: tipos y cuál elegir
Un fueraborda se sujeta al espejo con dos tornillos de apriete, y quien tiene unos minutos tranquilos los afloja sin esfuerzo. Por eso la protección empieza ahí: un candado de tornillos que encierra las dos manijas para que no giren, o un perno antirrobo que atraviesa el soporte y el espejo. Un cable de acero que pasa por el motor y se fija al barco retrasa al ladrón, pero por sí solo es la medida más débil, porque una cizalla lo corta en segundos.
Los motores pequeños de las auxiliares son aún más fáciles de robar, porque se llevan en la mano en lugar de desmontarse. Por la noche, desmóntelos y guárdelos bajo llave en el coche, en un cofre o en un local, y pase un cable por la propia auxiliar si queda en la playa o en el pantalán. Elija el sistema que elija, guarde la factura y fotografíelo colocado y cerrado, para poder demostrar después cómo estaba asegurado el motor.
Antirrobo para barcos en el amarre, en el remolque y con GPS
Las embarcaciones completas desaparecen sobre todo en el remolque, porque cualquiera con una bola de enganche puede llevárselo. Un candado de enganche que cubre la cabeza y un cepo en la rueda lo ponen mucho más difícil, igual que aparcar el remolque con la lanza contra una pared. En el amarre ayudan un bloqueo del volante o del contacto, el desconectador de baterías con la llave en el bolsillo y una funda que oculte la consola.
Un localizador GPS escondido a bordo no impide el robo, pero a menudo decide si el barco aparece. Conviene que tenga batería propia para que siga transmitiendo cuando se desconecten las baterías del barco, y que facilite sus datos a la Guardia Civil al presentar la denuncia. El marcado del motor, la electrónica y el casco con un sistema identificable, con una pegatina visible que lo indique, dificulta además la venta de las piezas robadas.
Moto de agua: antirrobo en el remolque y en la playa
Las motos de agua son ligeras, valiosas y suelen guardarse sobre un remolque, lo que las convierte en un objetivo fácil en un garaje abierto o en el aparcamiento de un hotel. Valen las mismas medidas que para cualquier remolque: candado de enganche, cepo en la rueda y un sitio donde no se pueda enganchar y salir sin más. Muchos modelos llevan llave codificada o inmovilizador electrónico, que conviene usar siempre; la página sobre el antirrobo de la moto de agua lo explica con detalle.
Seguro de barco contra robo: qué mirar en el condicionado
El robo rara vez es una sola cláusula. Antes de confiar en la póliza, compruebe si el robo de la embarcación completa, el de piezas y el del fueraborda están en el mismo apartado, si el barco queda cubierto sobre el remolque, en el varadero y durante el invierno, y qué medida de seguridad exige el condicionado y con qué palabras. Un candado que no coincide con lo que pide el texto deja margen para discutir después, así que compare ambos antes de la temporada y no la mañana en que el motor ya no está.
Para recordar
El barco entero
rara vez es lo que falta
El fueraborda
es un objetivo típico
El robo más probable es el pequeño, y es el que más depende de lo que diga el condicionado.
Preguntas frecuentes
Lo que se pregunta con más frecuencia
¿El fueraborda entra junto con el barco?
No siempre. Muchos condicionados separan el robo de la embarcación completa del robo de elementos sueltos, y el motor auxiliar suele estar en el segundo grupo. Conviene comprobarlo antes de firmar.
¿Qué hago en las primeras horas?
Denuncia ante la Guardia Civil o la Policía Nacional el mismo día, aviso al puerto para revisar las cámaras y comunicación a la aseguradora con el número de casco, el del motor y las fotografías.
¿Dónde está el número de casco?
Grabado en el espejo de popa, normalmente en la parte alta de estribor, y repetido en un punto oculto del interior. Fotografíelo una vez y guarde la imagen fuera del barco.
¿Basta un cable de acero para proteger el fueraborda?
Un cable retrasa al ladrón, pero se corta rápido. Un candado sobre las manijas de los tornillos o un perno que atraviesa el soporte es más difícil de vencer. Si el condicionado nombra un sistema concreto, coloque exactamente ese.
¿Sirve un localizador GPS contra el robo del barco?
No evita el robo, pero ayuda a la Guardia Civil a encontrar el barco después. Elija uno con batería propia y escóndalo donde un ladrón no suela mirar.
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