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Seis nudos, y para qué sirve cada uno
No hacen falta treinta nudos. Hacen falta seis, y hay que saber hacerlos a oscuras y con los dedos fríos. Lo que importa no es cuánto aprieta un nudo, sino si se puede deshacer después de haber trabajado bajo carga.
As de guía
Una gaza fija que aguanta bajo carga y aun así se deshace después. El nudo más importante a bordo y el único que todo el mundo debería saber hacer a ciegas.
Nudo de ocho
El tope al final de una escota para que no se escape por el motón. Pequeño, discreto, y la razón de que una escota de génova no salga volando en una racha.
Ballestrinque
Rápido sobre un poste o un pasamanos, ideal para defensas. Pero solo aguanta con tensión constante: si la carga varía, se corre.
Nudo de escota
Une dos cabos, incluso de grosor distinto. El nudo llano no sirve para eso: es solo para dos chicotes del mismo diámetro y nunca bajo carga.
Vuelta de braza, nudo de leva, vuelta de barril
Los nudos de trabajo para anclas, drizas y remolque. Muerden bajo tensión y se sueltan en cuanto se retira la carga.
Falcaceadura y gaza costurada
El chicote se falcacea para que no se descolche, y la gaza se cose en vez de anudarse. Una costura conserva casi toda la carga de rotura, un nudo se lleva buena parte.
Nudos marineros: los siete que de verdad se usan a bordo
Quien empieza a navegar suele encontrarse con tableros de nudos con decenas de figuras. En el día a día de un barco bastan siete: el as de guía, el nudo de ocho, el ballestrinque, el nudo de escota, el nudo de leva, la vuelta redonda con dos medios cotes y el amarre a la cornamusa. Con ellos se amarra, se une, se hace tope y se alivia la carga de un cabo.
Los buenos nudos marineros comparten tres cualidades. Aguantan bajo carga, se deshacen después y se hacen rápido. Un nudo que sujeta muy bien pero que tras una noche de viento solo se abre con cuchillo no es el adecuado a bordo.
Aprenda cada nudo junto con su función. Así, cuando haya prisa, elegirá el que corresponde y no el que mejor le sale.
Nudos para amarrar: la cornamusa y la vuelta redonda con dos medios cotes
La mayoría de los cabos a bordo no terminan en un nudo, sino en una cornamusa. Bien hecho, el amarre aguanta cualquier carga y aun así se suelta en segundos, incluso con el cabo en tensión. Mal hecho, se muerde o se escurre.
La vuelta redonda con dos medios cotes es el nudo para anillas, postes y candeleros. La vuelta completa alrededor de la anilla soporta la carga, y los dos medios cotes solo la aseguran. Eso le da una ventaja que pocos nudos ofrecen: se puede hacer y deshacer bajo carga, porque la vuelta sujeta el cabo mientras usted trabaja.
- Lleve el cabo primero al cuerno de la cornamusa más alejado de la dirección del tiro y dé una vuelta completa alrededor de la base.
- Cruce el cabo en diagonal por encima hacia el otro cuerno y de vuelta, formando un ocho. Con uno o dos cruces es suficiente.
- Remate con una vuelta mordida: forme una pequeña coca en el cabo y encápillela en el cuerno de modo que el chicote quede paralelo al último cruce.
- Compruebe que el chicote queda libre y no atrapado bajo una vuelta cargada.
Nudo de ocho y ballestrinque: nudos pequeños que hacen mucho
El nudo de ocho va al final de cada escota y de cada driza que pasa por un motón o un mordedor. Se hace en un momento, se deshace con facilidad después de trabajar y evita que el chicote se escape con una racha. En cabos muy finos o motones grandes puede colarse, y ahí conviene un tope más voluminoso.
El ballestrinque son dos vueltas alrededor de un pasamanos o una percha. Se hace en segundos y su altura se ajusta con una mano, por eso tantas defensas cuelgan de él. Su punto débil: cuando la defensa trabaja contra el casco y el tiro cambia sin parar, el nudo se corre y puede soltarse.
Asegúrelo, por tanto, con un medio cote alrededor del firme. Para defensas que trabajan toda la noche contra un muelle, la vuelta redonda con dos medios cotes es la opción más tranquila.
Nudos de vela bajo carga: el nudo de leva y el nudo de escota
El nudo de leva muerde sobre otro cabo o una percha y aguanta un tiro en una dirección. Su uso más conocido es liberar un winche montado: la escota se ha pisado a sí misma en el winche y ya no se puede lascar. Se hace firme un segundo cabo sobre la escota cargada con un nudo de leva, se lleva a otro winche y se le pasa la carga. Entonces se puede deshacer el cruce.
En el nudo de leva importa la dirección. Las vueltas que se montan una sobre otra van del lado del que viene el tiro. Hecho al revés, se desliza al primer tirón.
El nudo de escota une dos cabos aunque tengan distinto grosor. El más grueso forma el seno y el más fino pasa por él. Con cabos muy desiguales o resbaladizos, use el nudo de escota doble con una vuelta más, que aguanta con más seguridad.
Aprender nudos de navegación para hacerlos a oscuras
Los nudos se aprenden con las manos, no mirando. Basta un metro de cabo viejo junto al sofá o en el coche. Haga cada uno de los siete varias veces al día, primero mirando y luego con los ojos cerrados. Cuando le salgan a ciegas, hágalos alrededor de la pata de una silla, de su rodilla o a la espalda.
A bordo todo cambia. El cabo está mojado, el barco se mueve y a menudo alguien espera a su lado. Practique también en el barco amarrado: dar el cabo a la cornamusa, colgar las defensas, poner los topes en las escotas. Lo que sale en puerto sin presión también saldrá al atracar con viento de costado.
Después de hacer un nudo, compruébelo con una mirada y un tirón firme. Si se ve distinto de lo habitual, hágalo de nuevo. Esa costumbre vale más que cualquier nudo adicional del tablero.
Los nudos más importantes del barco y sus límites
Ningún nudo conserva toda la resistencia de un cabo. Como regla aproximada, un nudo suele llevarse un tercio de la carga de rotura o más, según el nudo y el cabo. Para cabos sometidos a mucha carga de forma continua, como los amarres en un puerto con resaca, una gaza costurada es mejor solución.
Fíjese también en dónde apoya el nudo. Un nudo contra un canto, en una guía o en una esquina viva roza justo donde el cabo ya está más doblado. Un trozo de manguera o una funda antirroce encima alarga mucho su vida.
Preguntas frecuentes
¿Qué nudos piden para el título de patrón?
En las prácticas y exámenes se suelen pedir los nudos de uso habitual, entre ellos el as de guía, el nudo de ocho, el ballestrinque, el nudo de escota, el nudo llano, la vuelta redonda con dos medios cotes y el amarre a la cornamusa. La lista exacta depende del título y de la escuela. Quien domina los siete de esta página va bien preparado.
¿Qué diferencia hay entre nudo, vuelta y cote?
En sentido estricto, el nudo se hace en el propio cabo, como el nudo de ocho. Una vuelta rodea un objeto, como una anilla o una percha. El cote es una vuelta que se hace sobre el propio firme para asegurar. En el lenguaje diario, a todo se le llama nudo.
¿Cuántas vueltas lleva una cornamusa?
Una vuelta completa a la base, uno o dos cruces en ocho y una vuelta mordida. Más vueltas no sujetan mejor, solo hacen más lento el soltar cuando hay que hacerlo deprisa.
¿Por qué no gusta el nudo llano a bordo?
Porque está pensado solo para unir dos chicotes del mismo grosor, por ejemplo en los rizos. Usado para unir dos cabos con carga puede volcarse y deshacerse. Para eso está el nudo de escota.
¿Qué nudo conviene para las defensas?
Para paradas cortas, el ballestrinque con un medio cote adicional, porque la altura se ajusta rápido. Para estancias largas y agua movida, la vuelta redonda con dos medios cotes, que se afloja menos.
¿Con qué frecuencia debo practicar los nudos?
Al principio, unos minutos cada día hasta que todos salgan a ciegas. Después basta con hacerlos conscientemente unas cuantas veces antes de cada temporada y de cada travesía. Quien lleva tiempo sin navegar pierde sobre todo rapidez.
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Qué tiene esto que ver con el seguro
El cabo envejece por sol, sal y roce, y ese envejecimiento apenas se ve por fuera. El desgaste no suele estar cubierto por el seguro de casco, y tampoco la rotura que se deriva de él. Lo que rige para su contrato está en su condicionado. En la práctica: las drizas y las escotas no terminan con la temporada, terminan el año en que se vuelven duras y descoloridas.