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Velero de crucero escorado con rociones sobre la proa con viento fresco

Inicio / Arte marinero / Maniobras de vela y trabajo en cubierta

Las maniobras son acuerdos, no acrobacias

Una maniobra rara vez falla por falta de destreza. Falla porque dos personas a bordo tenían ideas distintas sobre lo que iba a pasar. Por eso toda maniobra empieza por las palabras y solo después por las manos.

A la izquierda, la virada: la proa pasa por el viento y las velas cambian de banda. A la derecha, la trasluchada: la popa pasa por el viento y la botavara cruza.

Virar y trasluchar

La voz es «¿Listos para virar?» y, tras la respuesta, «¡Vira!». No es formalismo: sirve para que todos sepan qué movimiento sigue a qué palabra. En la trasluchada la mayor pasa con el viento por popa: cazar de forma controlada, nunca dejar que golpee.

Rizar a tiempo

La regla es sencilla: la primera vez que se piensa en ello, ya es hora. Un rizo tomado con calma cuesta cinco minutos. El mismo rizo una hora después cuesta nervios y a veces una vela.

Capear

Foque en facha, timón a barlovento, mayor amollada: el barco casi se detiene y queda tranquilo. Para comer, para rizar, para pensar, y como primera medida cuando algo se tuerce en cubierta.

Hombre al agua

Primero pulsar la tecla MOB del plotter y designar a alguien que no haga otra cosa que mirar. Después, la maniobra ensayada. Cuál se use importa menos que el hecho de que la tripulación la conozca.

Trimado

Escota, carro, twist en la mayor, cunningham, backstay. El trimado no es solo velocidad: un barco bien trimado escora menos, aguanta mejor el rumbo y carga menos el aparejo y los herrajes.

Alistar el barco

Antes de largar: todo trincado, escotillas y grifos de fondo cerrados, sentina revisada, objetos sueltos estibados abajo. Lo que anda suelto con fuerza tres, vuela con fuerza seis.

Maniobras de vela: el reparto de tareas va antes que la voz

Toda maniobra de vela empieza en la bañera. Antes de dar ninguna voz queda claro quién lleva el timón, quién larga la escota vieja, quién caza la nueva y quién vigila el tráfico y los bajos. En un barco de crucero con poca tripulación es normal que una persona haga dos cosas. Funciona siempre que todos sepan de antemano cuáles.

Primero se ordena la cubierta: escotas adujadas y libres para correr, manivela del winche a mano y nada encima de un cabo que pueda engancharlo. Después se mira el espacio. Una virada necesita poco sitio a barlovento; una trasluchada, bastante más a sotavento. En un canal estrecho se planifica el punto donde se vira, no el punto donde se acaba el agua.

Virada y trasluchada paso a paso

En la virada la proa cruza el viento. El barco pierde velocidad al hacerlo, y por eso necesita llevar suficiente antes de empezar. Meta el timón con decisión, pero sin llevarlo a la banda del todo, porque una pala atravesada frena más de lo que gira. La escota del foque se larga cuando la vela empieza a ponerse en facha, y en la nueva banda se caza rápido, antes de que entre la presión.

En la trasluchada es la popa la que cruza el viento, y la mayor cambia de banda con mucha fuerza. Por eso primero se caza la escota de mayor, la botavara pasa por crujía controlada y en la nueva banda se larga sin demora. Lo peligroso es la trasluchada involuntaria, cuando en una empopada el barco arriba un poco de más. Una retenida de botavara hacia proa la evita. Las voces son «¿Listos para trasluchar?», «¡Listos!» y «¡Trasluchamos!», y nadie se mueve antes de oírlas.

  1. Comprobar el rumbo, dejar espacio a barlovento y coger velocidad.
  2. Dar la voz y esperar la respuesta de la tripulación.
  3. Meter el timón de forma progresiva, sin llevarlo a la banda.
  4. Largar la escota del foque cuando la vela se ponga en facha.
  5. Cazar en la nueva banda y arribar hasta que el barco recupere arrancada.
  6. Ajustar escota de mayor y carro para la nueva amura.
Todas las fichas

Orzar hasta proa al viento: parar el barco sin motor

Se trata de llevar el barco proa al viento, dejar que las velas flameen y aprovechar la arrancada que queda para avanzar hasta que se detenga. Así se coge una boya, se atraca a vela o se para junto a una persona en el agua. Entre todas las maniobras de vela es probablemente la más útil, porque funciona cuando el motor no lo hace.

Lo difícil es calcular la distancia. Un barco pesado conserva la arrancada mucho tiempo, uno ligero se para enseguida, y con mar de proa la velocidad se pierde antes que en agua llana. Practique con una defensa o una boya para saber cuántas esloras recorre su barco a cada velocidad. Si se queda corto, arribe y repita. Si llega demasiado rápido, la mayor empujada a mano contra el viento sirve de freno.

Maniobras en puerto a motor: efecto de la hélice, giro y parada

Dentro del puerto las velas se arrían y cambian las reglas. Un barco solo gobierna si el agua pasa por la pala del timón. Avante, el chorro de la hélice incide directamente en el timón, de modo que un golpe corto de motor con el timón metido hace girar el barco casi sobre sí mismo. Atrás no existe ese chorro, y el timón solo responde cuando el barco ya lleva arrancada atrás.

El efecto de la hélice empuja la popa hacia un lado al embragar. Con una hélice dextrógira, dando atrás la popa se va a babor. Averigüe cómo reacciona su barco: en agua libre, dé atrás un momento y observe hacia dónde se va la popa. Lo aprovechará al parar en el atraque o al girar en un canal estrecho.

En puerto se maniobra despacio. Lleve tan poca velocidad como permitan el viento y la corriente, y la suficiente para que el barco gobierne. Y acuerde un plan B: hacia dónde se aparta si el hueco resulta demasiado justo.

Practicar las maniobras, también navegando a dos

Las maniobras se vuelven seguras repitiéndolas con buen tiempo, no estrenándolas con malo. Una tarde en agua libre da para diez viradas, cinco trasluchadas y unas cuantas paradas junto a una boya. Vayan cambiando de puesto para que todos lleven una vez el timón y una vez las escotas.

Navegando a dos, quien va al timón asume todo lo que pueda, por ejemplo la escota de mayor, para que la otra persona se centre en el foque. Un piloto automático o la caña trincada ayudan un momento cuando hacen falta las dos manos en un cabo. Y si una maniobra sale mal, se aborta en lugar de salvarla: repetirla cuesta un minuto.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre virar y trasluchar?

Al virar la proa cruza el viento; al trasluchar lo hace la popa. En el mar la trasluchada es la más delicada, porque la mayor puede cambiar de banda de golpe con el viento por detrás.

¿Para qué sirve orzar hasta proa al viento?

Para detener el barco con la arrancada que le queda. Se usa para coger una boya, para atracar a vela y para recuperar a una persona caída al agua.

¿Por qué se queda mi barco parado a media virada?

Normalmente llevaba poca velocidad, o el timón se metió demasiado despacio o demasiado a fondo. Con ola corta conviene arribar un poco antes para ganar arrancada.

¿Qué es una retenida de botavara?

Un cabo que sujeta la botavara hacia proa en las empopadas y evita que barra la cubierta en una trasluchada involuntaria.

¿Qué es el efecto de la hélice?

El empuje lateral de la hélice que desplaza la popa hacia un lado, sobre todo al dar atrás. Con hélice dextrógira la popa se va a babor.

¿Qué maniobras en puerto conviene practicar antes de una travesía?

Parar en seco, girar en poco espacio y dar atrás en línea recta. Mejor en agua libre junto a una boya, antes de llegar al primer puerto desconocido.

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