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Revista / Revista: Póliza y mercado

Leer la propia póliza: siete frases que deciden

Valor asegurado, ámbito de navegación, franquicia, culpa grave, límites, exclusiones y obligaciones. No hace falta buscar nada más.

20 de mayo de 20268 min de lecturaNAMMERT Assekuradeur GmbH

Unas condiciones generales ocupan cuarenta páginas, pero la decisión tras un siniestro se toma en siete sitios. Quien los conoce puede juzgar un contrato en diez minutos, el suyo o una oferta ajena. Nada de lo que sigue habla de un producto concreto: es la lista de sitios donde hay que mirar.

Primero, el valor asegurado. Si el documento dice valor real, alguien estimará después del siniestro cuánto valía la embarcación ese día. Si dice valor convenido, la cifra del contrato es la cifra. En un barco con años la diferencia entre las dos lecturas puede ser grande.

Segundo, el ámbito de navegación. No es una recomendación, es un límite, y fuera de él no hay cobertura ninguna. Léalo contra lo que hace de verdad en una temporada. Para una embarcación con base en la Península hay dos casos que se pasan por alto: la travesía a Baleares, que muchas pólizas sí incluyen, y el salto a Canarias o a la costa atlántica de Marruecos, que queda fuera de un ámbito limitado al Mediterráneo.

Tercero, la franquicia, y no solo su importe sino cuándo se aplica. Algunas condiciones la suprimen en pérdida total y en robo, que es donde las cifras son mayores, y muchas no. La frase que lo aclara casi nunca está en las condiciones particulares, está en las generales.

Cuarto, la culpa grave. Sin renuncia a esa excepción, un descuido corriente puede reducir bastante la indemnización. Donde existe renuncia suele tener un techo expresado en porcentaje de la suma asegurada, de modo que la pregunta no es si está, sino hasta dónde llega.

Quinto, los límites de indemnización, y si operan por siniestro o por persona y por objeto. Una cifra grande en la portada sirve de poco si la letra pequeña la divide por cada persona lesionada.

Sexto, las exclusiones. En una póliza a todo riesgo está cubierto lo que no se excluye, y por eso la lista de exclusiones es la verdadera descripción de la cobertura. En una de riesgos nombrados ocurre lo contrario: solo está cubierto lo que se enumera, así que compruebe que el abordaje y la varada figuren en ella.

Séptimo, las obligaciones que recaen en usted. Qué hay que comunicar, asegurar, mantener, acreditar. Ahí entra en España la titulación: quien gobierna sin el título exigido arriesga la cobertura del casco, y en responsabilidad civil la aseguradora suele pagar al perjudicado y después reclamarle a usted. Y entra el despacho, porque una embarcación en lista séptima no puede alquilarse sin cambiar de lista, y quien lo hace navega fuera de lo declarado.

Un condicionado, siete pasajes: en ellos se decide la póliza cuando llega un siniestro

Para repasar

Valor asegurado: valor real o valor convenido Ámbito de navegación: incluye Baleares, Canarias o Marruecos si va allí Franquicia: importe y casos en los que no se aplica Culpa grave: hay renuncia, y hasta qué porcentaje Límites: por siniestro o por persona Exclusiones: todo riesgo o riesgos nombrados Obligaciones: titulación, despacho, mantenimiento, comunicaciones

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre todo riesgo y riesgos nombrados?

A todo riesgo está asegurado lo que no se excluye expresamente. En riesgos nombrados solo lo que figura en la lista; conviene comprobar que el abordaje y la varada estén en ella.

¿El valor convenido es siempre mejor que el valor real?

No automáticamente. Un valor convenido demasiado bajo sigue siendo el techo de lo que se paga, así que conviene revisarlo tras una reforma importante.

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