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Seguro para navegantes de altura: seis cláusulas antes de soltar amarras
En una travesía oceánica importa menos la prima que media docena de frases del contrato. Casi todos los armadores las leen después del siniestro. Aquí están en el orden en que cuentan en alta mar.
2 de octubre de 20268 min de lecturaNAMMERT Assekuradeur GmbH
Los navegantes de altura preparan el barco durante meses: revisión de la jarcia, potabilizadora, repuestos estibados, la ruta trazada alrededor de las temporadas de tormentas. El seguro suele quedar al final de la lista, entre los visados y las vacunas. Es el sitio equivocado. Una póliza que bastaba para Baleares o el Mediterráneo puede dejar de servir en el Atlántico en puntos que nadie ve desde el pantalán, y el hueco aparece casi siempre después de un siniestro.
La primera frase que conviene leer es la que fija la zona de navegación. Las condiciones la describen como una escala, de aguas interiores a mares concretos y zonas oceánicas delimitadas por latitud y longitud, con la cobertura mundial arriba del todo. Algunas permiten salir unas semanas al año, otras exigen un acuerdo por escrito antes de cada salida. La cobertura mundial suele llevar una obligación de comunicar la posición o llevar un cuaderno de bitácora a partir de cierta distancia, y su incumplimiento se castiga con una reducción de la indemnización.
La segunda frase es la cláusula de huracanes, la más cara de toda la travesía. Lo habitual en el mercado es un periodo de exclusión, por ejemplo del 1 de julio al 15 de noviembre entre 10 y 37 grados norte, o una larga lista de condiciones: palo abajo, velas desenvergadas, amarras triplicadas, refugio en un hurricane hole a tiempo. Quien no cumplió una de ellas discute tras la tormenta una reducción o un rechazo. Algunas condiciones no contienen ninguna cláusula así, y merece la pena preguntarlo expresamente.
El tercer punto es el salvamento y la retirada de restos. Cuando un velero o un catamarán se hunde en una bahía extranjera, la autoridad ordena el reflotamiento y la retirada, y la factura alcanza pronto las seis cifras. Las condiciones difieren mucho: unas pagan el salvamento por encima de la suma asegurada, otras lo limitan a un importe fijo, otras solo hasta la propia suma asegurada. Compruebe el importe y el supuesto que lo activa, a menudo una orden de la Capitanía Marítima o de otra autoridad competente.
El cuarto punto es la responsabilidad civil fuera de casa. Si una embarcación queda retenida provisionalmente en un puerto extranjero tras un accidente, la fianza corre normalmente a cargo del armador. Algunos contratos ofrecen un préstamo limitado para ello, otros nada, y una defensa jurídica puede cubrir parte del hueco. Muchos países de la ruta exigen el seguro de responsabilidad civil obligatoria, España entre ellos, además de Italia, Grecia y Croacia a partir de 15 kW, así que el certificado debe ir a bordo.
El quinto punto reúne las preguntas en las que fallan los veleros de crucero antiguos y las tripulaciones pequeñas. Muchas pólizas aceptan barcos de más de 25 años solo con condiciones, o excluyen la jarcia. La navegación en solitario queda sin respuesta en muchos clausulados, aunque implica horas sin guardia ni vigía. Dejar el barco sin nadie a bordo fondeado frente a una costa abierta es una de las exclusiones más duras del mercado. Las tres preguntas merecen una respuesta por escrito en la oferta.
El sexto punto no aparece en ninguna póliza de embarcaciones: la propia salud. En una travesía oceánica el riesgo médico es el mayor que asume un navegante de altura. La sanidad pública apenas llega fuera de Europa, y una repatriación desde un fondeo en el Pacífico Sur cuesta lo mismo que perder el aparejo. Consulte a un especialista en seguros de viaje de larga duración si hay una duración máxima por viaje, si excluye las travesías mar adentro y si la repatriación empieza a bordo o en el hospital más cercano.
En resumen, los navegantes de altura no necesitan una póliza más cara, sino una cuyas frases encajen con la ruta. Afecta sobre todo a veleros y catamaranes en la vuelta al Atlántico, la travesía del Pacífico o la vuelta al mundo, y alguna vez a un trawler. Ponga el contrato junto al plan de navegación antes de soltar amarras y pida por escrito cada respuesta importante. Para consultas en español, Palma de Mallorca atiende en el +34 682 838 302.
Para repasar
Preguntas frecuentes
¿Qué seguro necesita un navegante de altura?
Responsabilidad civil y casco con zona de navegación mundial, sin límite de tiempo, sin periodo de exclusión en la temporada de huracanes y con un importe alto para salvamento. Además, un seguro de viaje de larga duración, porque ninguna póliza de embarcaciones cubre la salud de la tripulación.
¿Es habitual excluir la temporada de huracanes?
Es frecuente. Muchas condiciones controlan la temporada con periodos de exclusión, franjas de latitud, condiciones de amarre o franquicias más altas. Algunas no contienen ninguna cláusula de huracanes, y conviene pedirlo y tenerlo confirmado por escrito antes de firmar.
¿Está asegurada la navegación en solitario?
Muchos clausulados no lo dicen de forma expresa, aunque navegar en solitario implica horas sin guardia ni vigía. Pida que la oferta lo confirme por escrito, junto con las reglas para dejar el barco fondeado sin nadie a bordo.
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