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Proa de una lancha blanca con cabina junto a un pantalán flotante de madera en un lago con luz de día nublada: las amarras van a cornamusas de acero inoxidable, varias defensas blancas cuelgan entre el casco y el pantalán, el agua está agitada y al fondo, desenfocada, la estela de una ola cruza el lago

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Daños por estela en el pantalán: cuando otro barco causa el golpe

Una lancha pasa planeando junto al pantalán y, segundos después, la estela golpea su barco contra la madera. Que pague el causante, su propio seguro o nadie depende de dos preguntas.

21 de octubre de 20267 min de lecturaNAMMERT Assekuradeur GmbH

Es uno de los casos que más se repiten en los expedientes de siniestros del verano y del otoño: daños por estela en el pantalán. Una lancha que pasa planeando, a veces una embarcación de pasaje, navega demasiado cerca de los amarres. La estela llega unos segundos después, el barco se levanta, las defensas se suben o se salen y el casco golpea con la regala o el gelcoat contra el canto del pantalán. Cuando el armador descubre el arañazo, el otro barco que causa el golpe ya ha doblado el cabo. El daño es real, la cuestión es quién lo paga.

Primero, las normas de navegación. La Regla 6 del Reglamento Internacional para Prevenir los Abordajes en la Mar exige navegar siempre a una velocidad de seguridad, y los reglamentos de los puertos limitan la velocidad en las bocanas y en las zonas de amarre. En las Baleares en agosto, con fondeaderos llenos y lanchas que entran y salen sin parar, la estela es un problema diario. Quien pasa a toda máquina junto a un pantalán no solo es descortés, incumple una norma, y eso cuenta para la responsabilidad tanto si es una lancha como un velero a motor.

Lo que ocurre tras un siniestro depende primero de si se conoce al causante. Si se conoce, responde él, y su seguro de responsabilidad civil es el destinatario natural de la reclamación. Muchos armadores acuden antes a su propio seguro de casco; si la póliza responde, el asegurador indemniza y después reclama al causante, porque el derecho pasa al asegurador hasta la cantidad pagada. Casi todas las condiciones incluyen la obligación de entregar todo lo necesario para ese recobro. En la práctica: nombre o matrícula del otro barco, hora, rumbo, testigos en el pantalán y, si es posible, una foto o un vídeo del paso.

Si nadie puede ser identificado, deciden las condiciones de su propia póliza. Fíjese en los riesgos cubiertos. Unas condiciones que incluyen el accidente y, dentro de él, la colisión con objetos fijos o flotantes suelen tratar el golpe contra el pantalán como accidente, con la franquicia pactada. Unas condiciones de riesgos nombrados que solo citan temporal, incendio, rayo y robo pueden no responder en un día tranquilo, porque una estela no es un temporal. Quien tiene ese contrato depende por completo de encontrar al causante, y por eso para él las pruebas cuentan el doble.

Hay dos distinciones que aparecen en casi todos los expedientes. Las defensas gastadas y los cabos quemados por el sol suelen considerarse desgaste y quedan excluidos en sí mismos, mientras que el daño que causan al barco como consecuencia directa puede seguir cubierto; lea la cláusula de exclusiones para ver dónde pone el límite su contrato. Y si su barco, empujado por la estela, daña el pantalán que tiene alquilado, es una cuestión de responsabilidad civil: compruebe si las condiciones incluyen los daños a amarres y pantalanes alquilados o los excluyen como bienes bajo su custodia.

Por nuestra experiencia, los daños por estela casi siempre se deciden por las pruebas y casi nunca por la cláusula. Comunique el siniestro enseguida, deje que el asegurador inspeccione antes de cualquier reparación y no arregle el gelcoat por su cuenta el fin de semana siguiente. Avise al contramaestre o a la dirección del puerto: las mismas lanchas rápidas suelen pasar por los mismos pantalanes, y una denuncia ante la Guardia Civil ayuda también al siguiente armador. Y cuando sea usted quien lleva el timón, reduzca antes de cada bocana y de cada fila de amarres.

Para repasar

Comprobar si su póliza de casco incluye el accidente como riesgo cubierto o solo temporal, incendio y robo Anotar enseguida el otro barco: nombre o matrícula, tipo, hora y rumbo Pedir nombre y teléfono a los testigos del pantalán y fotografiar o grabar el paso si es posible Fotografiar el daño del casco antes de mover el barco o repararlo Comunicar el siniestro enseguida y esperar la inspección antes de reparar Avisar a la dirección del puerto y, en casos graves, a la Guardia Civil Revisar la altura y el estado de las defensas y usar una talla mayor en amarres con mucho tráfico

Preguntas frecuentes

Una lancha pasó demasiado rápido y mi barco golpeó el pantalán. ¿Quién paga?

Primero el causante, si se conoce, porque una estela excesiva incumple las normas de navegación. También puede reclamar a su seguro de casco si el accidente es un riesgo cubierto; el asegurador recobra después lo pagado al causante.

El otro barco se fue y nadie lo vio. ¿Puedo reclamar igualmente?

Depende de las condiciones. Si el accidente con colisión contra objetos fijos está cubierto, el daño suele indemnizarse con la franquicia. Unas condiciones de riesgos nombrados que solo cubren temporal pueden no responder en un día tranquilo.

Mi barco dañó el pantalán del club por la estela. ¿Tengo que pagar?

Es una cuestión de responsabilidad civil: si usted responde realmente y si sus condiciones incluyen o excluyen los daños a amarres y pantalanes alquilados. Revise las exclusiones de bienes bajo custodia antes de aceptar nada.

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¿Le ha servido?

Un perito muestra en el pantalán a una armadora un arañazo en el casco de su lancha a plena luz del día

Daños en el barco

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