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Barco caído de los puntales: invernaje en tierra y siniestro
En febrero el velero aparece junto a sus puntales. Que sea siniestro depende del lugar de varada, del temporal o accidente, del mantenimiento de los puntales y de las primeras fotos.
5 de octubre de 20267 min de lecturaNAMMERT Assekuradeur GmbH
En febrero llama la marina seca: el barco se ha caído de los puntales. Es un siniestro que se repite cada invierno, y casi siempre empieza en otoño, cuando el barco sale del agua para el invernaje en tierra. El velero apoya la quilla sobre tacos de madera y lo sujetan tres o cuatro puntales de acero con husillo. La lancha motora descansa en una cuna, la embarcación de remolque y la moto de agua se quedan sobre el remolque. Meses después el suelo bajo los puntales ha cedido, un husillo se ha aflojado o un temporal ha empujado el casco de costado, y el barco caído queda en el varadero con daños.
Lo primero que mira el contrato es dónde estaba el barco. Unas condiciones alemanas de casco, que tomamos aquí como ejemplo, mantienen la cobertura en tierra, también durante la varada y la botadura, pero solo en un lugar objetivamente adecuado para embarcaciones. Un varadero o una marina seca con suelo firme y puntales pensados para el peso y la forma del casco lo es. Un solar detrás de casa, con puntales prestados hundiéndose en tierra mojada, quizá no. Hay contratos que solo valen para la temporada de navegación y dejan el invierno sin cobertura: compruebe cuál tiene antes de varar.
Después cuenta la causa. El temporal figura como riesgo en la mayoría de las condiciones de casco, y el ejemplo alemán lo define como viento de al menos fuerza 8 Beaufort, es decir, 62 km/h. Lo que prueba la fuerza del viento es el registro de una estación cercana de AEMET para esa noche, no el recuerdo de una semana de tramontana. Si el barco cayó sin temporal, por ejemplo porque un puntal se hundió en suelo blando, la pregunta es si la póliza incluye el accidente, que muchas condiciones describen con el choque contra objetos fijos. Si un vuelco en tierra entra ahí casi nunca está escrito; decide cómo ocurrió y qué pruebas hay.
Tres cláusulas suelen pesar en contra. La exclusión por mantenimiento deficiente: un husillo que nadie revisó desde octubre, un taco de madera que ya estaba rajado el año anterior. La exclusión por meteorología, que en muchas condiciones deja fuera la lluvia, la helada o la nieve salvo que sean consecuencia de un temporal. Y la negligencia grave: dejar un velero sobre dos puntales o retirar uno para otro barco puede llevar a reducir la indemnización según la gravedad de la culpa. Algunas condiciones renuncian a esa reducción hasta una parte de la suma asegurada; busque en su contrato dónde está ese límite.
En un varadero lleno un barco casi nunca está solo. Si el barco vecino cae sobre el suyo, su propio daño vuelve a ser cuestión del seguro de casco, y la aseguradora pedirá toda la documentación para reclamar al otro propietario o al varadero. Si es el suyo el que cae sobre otro, la cuestión es la responsabilidad civil. Muchas pólizas de responsabilidad civil se refieren a la tenencia y el uso de la embarcación, lo que puede abarcar un barco varado; compruebe si la suya lo dice y si trata los daños al espacio alquilado en el varadero. Que usted responda o no depende de la culpa.
Para el siniestro cuenta sobre todo el día de la llamada. No deje que nadie enderece el barco antes de fotografiarlo: la posición del casco, cada puntal con su husillo, los tacos, el suelo y las marcas en él. Guarde los datos de viento y el contrato del varadero con lo pactado sobre la varada. Comunique el siniestro sin demora, evite que la lluvia entre en el casco, porque casi todas las condiciones imponen la obligación de limitar el daño, y permita una inspección antes de reparar. Mire también cómo se aplica la franquicia en cada siniestro.
El siniestro más barato es el que no ocurre, y bastan unas pocas visitas en invierno. En un velero la quilla carga el peso y los puntales solo mantienen el equilibrio; necesitan una tabla bajo cada pie sobre suelo firme y conviene unirlos por parejas con cadena o cabo. En una lancha sobre cuna, compruebe que los apoyos siguen tocando el casco. La embarcación de remolque y la moto de agua necesitan calzos en las ruedas y una rueda jockey que no se hunda. Después de cada temporal, también en Baleares y Canarias, revise los husillos: media hora que puede salvar una temporada.
Para repasar
Preguntas frecuentes
Mi barco se cayó de los puntales con un temporal. ¿Es siniestro de casco?
A menudo sí, si el viento alcanzó el umbral de temporal de sus condiciones. El ejemplo alemán lo fija en fuerza 8 Beaufort, 62 km/h. La prueba es el registro de una estación cercana.
¿Y si no hubo temporal?
Entonces depende de si la póliza incluye el accidente y de cómo valore la aseguradora un vuelco en tierra. Cuente con preguntas sobre el mantenimiento de los puntales y sobre la helada o la lluvia como causa.
El barco vecino cayó sobre el mío. ¿Quién paga?
Su propio daño suele ir por su seguro de casco, y la aseguradora puede reclamar al otro propietario o al varadero si tuvieron culpa. Guarde para ello todas las fotos y documentos del suceso.
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